El norte cantábrico (2/3)

Después de una semana de costa nos fuimos al monte, a Las Machorras, en el municipio de Espinosa de los Monteros, lo que no sabíamos. Para lxs que no lo saben « Espinosa de los Monteros » es también el nombre de uno de los líderes franquistas de Vox en el parlamento español.

Pero bueno, Espinosa de los Monteros no tiene culpa de ello. Tiene edificios antiguos…

más o menos bien cuidados:

Espinosa de los Monteros se encuentra en la provincia de Burgos pero es el límite geológico de la Cordillera Cantábrica.

Se nota cuando fuimos a la ermita de San Bernabé (que tampoco tiene mucho interés). Desde allí…

hacia el norte se vislumbra lo siguiente, las nubes que se quedan atrapadas encima de la cordillera cantábrica,  sin poder avanzar, mientras que

si damos la vuelta,

 nos encontramos frente a los primeros indicios del paisaje de Castilla:

Dejemos la ciudad (al fondo de las dos fotos siguientes), para ir…

al pueblucho donde residimos, Las Machorras, provincia de Burgos pero en la Cordillera Cantábrica e incluso en la « montaña pasiega burgalesa ». Está el pueblo en el cruce de cuatro valles lo que permite muchas posibilidades de senderismo.

A ver si entiendes la peculiaridad de la zona con las fotos siguientes.

¿Cuál es el punto común entre todas?

¿Has encontrado?

¿Seguro que no?

Pues la piedra.

¡claro!

Y aquí el agua de las nubes atrapadas entre los montes no entra en la tierra sino que resbala.

¿Y qué provoca esto para los seres humanos que viven allí?

Pues que al nivel agropecuario, se dan muchas vacas por la abundancia de hierba y algo de silvicultura, esta última le da a veces un aspecto pelado a algunas partes del monte. Abajo acaban de plantar:

Y tantas vacas que dan tanta leche, en un país donde la grasa principal (incluso de los dulces) era la manteca de cerdo, le dio mucha fama en todo el estado al bollo local, el Sobao.

¡25% de mantequilla, el Sobao!

Si añadimos el precio muy bajo de los embutidos, la existencia de otro dulce riquísimo como la quesada, unx puede contemplar lógicamente la posibilidad … del suicidio por colesterol.

¡Vade retro, Satanás!

Nos dedicamos pues al senderismo…

¡ni tan siquiera llevábamos el uniforme reglamentario!

Da igual.

Nos bañamos en la cascada Cuarguero

Vimos casas típicas de la zona (« cabañas pasiegas »), orientada hacia al valle, con techo de piedra y alero, los animales abajo y los humanos arriba, y un sinfín de ellas con un cartel más o menos ajado que reza « se vende »

Observamos composiciones florales de primera clase

 

Experimentamos esta sensación desde arriba que todo no era más que una de estas maquetas miniaturas donde circulan trenes eléctricos:

Apreciamos esta emoción de que las nubes allí llegan como una avalancha de nieve que lo arrasa todo:

Nos percatamos de que la gente de allí es como la gente de aquí, que protesta contra los molinos que ponen en la cima de los montes

porque nunca se les pide su opinión a lxs vecinxs, se considera al territorio como inhabitado y porque nunca lxs vecinxs ven un aspecto positivo en estos molinos, al contrario de los postes de las telefónicas o de la electricidad

El valle de Las Machorras comunica con el del Pas (de ahí el nombre « pasiego ») a través del puerto de Estacas de Trueba.

donde mana el agua por todas partes:

En el valle de Pas…

como en el de Las Machorras…

se confirma la sensualidad del monte

y de lo verde.

Incluso la palabra verde pierde sentido en este caso.

Pierde sentido también la metáfora del satén.

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